Peligros de los impactos en la cabeza en los deportes de contacto

Se ha hablado mucho del peligro de las artes marciales y los deportes de contacto en los que irremediablemente se reciben repetidos impactos en la cabeza. Los daños superficiales, por ejemplo, tras la participación en una competición de boxeo son notables, es frecuente observar cortes o hematomas en pómulos, labios, nariz, frente, etc.

A la vista de estas lesiones causadas por los repetidos impactos, la lógica puede hacernos pensar también en daños más profundos, estas sospechas sobre efectos a niveles más profundos se ven apoyadas por los dolores de cabeza que pueden presentarse, por ejemplo, tras una competición de boxeo que haya presentado cierta intensidad o por las ocasionales pérdidas de conocimiento (por ejemplo el algunos knockout)

Pequeñas interrupciones en el cerebro por los golpes

La opinión de algunos profesionales en el campo de la neuropsicología coincide en que los impactos recibidos en estos deportes podrían causar pequeñas interrupciones en las conexiones sinápticas del encéfalo, causando disfunciones inespecíficas en varias áreas del cerebro; esto provocaría lentitud o ineficacia en algunas respuestas en momentos concretos pero no constituiría síntomas específicos de patología neurológica (esta información pese a proceder de profesionales no ha sido avalada por nuestra parte por artículos científicos).

Otra teoría sobre los efectos en el cerebro

Por otro lado, más específicamente, podemos encontrar artículos que observan alteraciones en algunos aspectos del líquido cefalorraquídeo, en el que se baña el encéfalo y la médula espinal y que los protege; o de la glándula pituitaria, situada en la base del cráneo. Las alteraciones en la glándula pituitaria apuntan al hipopituitarismo, afección por la que la glándula hipófisis no produce cantidades normales de algunas de las hormonas de las que es responsable. Más concretamente a deficiencias en la hormona de crecimiento, hormona que afecta al crecimiento de las células del cuerpo, la reparación de tejidos, la síntesis de proteínas, la elevación del nivel de glucosa en sangre, o la lipólisis (por la que se extrae energía de las grasas).

Desde aquí no nos posicionamos respecto la ética de dichos deportes, pero si animamos a potenciar los controles médicos tanto en ámbitos de competición como en ámbitos de entrenamiento.