Terapia de contacto o la necesidad de sentir

Aun cuando en los países donde se practica el contacto terapéutico, son las enfermeras de los hospitales las encargadas de llevarlo a cabo, esta técnica puede ser realizada por cualquier persona, en tanto esté debidamente preparada. Ello porque una de las características indispensables de quien practique la terapia es su capacidad de concentración para, de esta manera, alejar su mente de distracciones y ansiedad.

Una vez se ha logrado este estado, el practicante pone sus manos sobre el cuerpo, las palmas en dirección de la piel, sosteniéndolas a una distancia que puede oscilar entre dos y doce pulgadas (4.4 a 26.5 centímetros). Las manos pueden estar quietas sobre los puntos energéticos del cuerpo, que la medicina oriental llama chakras, o moviéndose en dos direcciones: hacia abajo y hacia afuera, con el fin de “limpiar la energía acumulada”.

Mientras esto sucede, el terapeuta puede experimentar diversas sensaciones en las manos, como vibraciones, calor, frío o humedad. Paralelamente, quien recibe la terapia experimenta, entre otras cosas, contracciones musculares, movimientos rápidos de los ojos, descenso de sus signos vitales y enrojecimiento facial. Aparte de esto, los síntomas físicos o emocionales que llevaron a la persona a buscar esta terapia pueden exacerbarse temporalmente; sin embargo, quienes practican la terapia de contacto aseguran que esto es parte del proceso de mejoría.

En casa o en el hospital

El contacto curativo puede practicarse bien en un hospital, en la camilla de un consultorio o, en casa, en un sofá que permita la relajación de la persona y el trabajo del terapeuta. La duración estimada de una sesión es una hora, aunque tiene la ventaja que puede modificarse según el tiempo y espacio con que cuenta cada persona. Al final de cada sesión, en virtud del profundo estado de relajación que alcanza el paciente, el terapeuta se asegura de diversas formas, por ejemplo, mediante masajes que reactiven el flujo sanguíneo a todo el cuerpo, que la persona alcance de nuevo el estado de alerta.
Contacto, necesidad de los seres vivos

Tal como lo afirman las personas que practican esta terapia, los humanos, como todos los seres vivos, necesitamos del contacto. Independientemente de si los pacientes mueren o no como consecuencia de la enfermedad que padecen, dicen, el contacto nunca miente y puede transmitir la tranquilidad y la sensación de bienestar que necesitan los pacientes.