Trastorno del ritmo circadiano y sus patologías relacionadas

En relación con los trastornos de los ritmos circadianos, principalmente con los trabajos nocturnos, en esta ocasión comentaremos su relación con patologías vasculares y coronarias. Además del estrés psicológico que produce y por lo tanto la afectación que puede producir en este aspecto.

Algunas alteraciones que puede provocar el trastorno del ritmo circadiano

Podríamos empezar por remarcar que el trabajador nocturno, por lo general, produce una mayor tensión psicológica por acabar la jornada laboral debido a la privación de sueño que supone, aumenta la ansiedad por acabar el horario laboral e ir a dormir. Esto estimula el sistema nervioso simpático, en esta situación se aumenta la segregación de noradrenalina y betahidroxilasa de dopamina que marcan la frecuencia cardiaca e inducen a la vasoconstricción, pudiendo generar complicaciones como la hipertensión arterial, arritmias cardiacas, alteraciones musculoesqueléticas, agotamiento, etc. 

El trabajo nocturno también disminuye la síntesis de melatonina, por la exposición a la luz durante la noche, lo cual favorece el aumento de la tensión arterial y la hipercoagulabilidad (niveles de coagulación por encima de lo normal), además los niveles bajos de melatonina no le permiten cumplir su función antioxidante. Por otro lado, en  algunos estudios se ha observado que  trastorno del ritmo circadiano puede alterar el equilibrio entre los factores que promueven la división celular y la inhibición; y podría ser factor de riesgo para cáncer de mama, endometrio, colon según algunos estudios epidemiológicos.

En cuanto a aspectos psicológicos, se observado que la mala calidad o cantidad del sueño, que intervienen en cambios en los circadianos puede repercutir en aspectos como la ansiedad, hostilidad o psicoticismo. Además algunos estudios observan que de la misma manera que algunas patologías psicológicas pueden provocar deterioro en la calidad o cantidad del sueño, esto también puede darse en un sentido contrario, es decir, que el deterioro en la calidad o cantidad del sueño puede ser factor de riesgo para la patología de tipo psicológico.

Para acabar, y haciendo referencia a anteriores publicaciones relacionadas con cambios en los ciclos sueño-vigilia, el trastorno del ritmo circadiano y los trabajos nocturnos. Podemos decir que estas son situaciones que pueden afectar a nuestra salud en diferentes ámbitos, por lo que en la medida de lo posible se debería intentar no alargar mucho estos periodos de cambio.

También señalar que, por supuesto, la repercusión en cada persona será mayor o menor dependiendo de sus peculiaridades, por lo que no todas las personas estarán preparadas en la misma medida para soportar estos cambios. Esto debería tomarse en cuenta, en un entorno laboral, tanto como trabajador, al elegir un horario de trabajo nocturno, como des de la posición de coordinador, al decidir quién debe ocupar esos horarios.